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sábado, 29 de octubre de 2011

Fotografías

Una joven que caminaba a casa de la escuela encontró una pila de fotografías polaroid tiradas en el pavimento. Eran en total 20 fotografías, agrupadas con una liga de hule. La joven las tomó, y mientras caminaba, comenzó a mirarlas. La primera foto, era de un espectral hombre blanco en un fondo negro, parado tan lejos de la cámara, que la chica no podía reconocer sus facciones.

La chica pasó la foto hacia el final del montón de fotos, y miro la siguiente imagen; La fotografía era del mismo hombre, ahora el hombre se veía un poco más cerca.

La chica abanicó el siguiente grupo de fotografías rápidamente. Con cada foto, el hombre en la imagen parecía acercarse cada vez un poco más, y sus facciones se hacían cada vez más claras.

Llegando ya a la esquina de su casa, la chica se dio cuenta de que el hombre de las fotos parecía estar viéndola aún cuando ella se movía hacia los lados de la imagen. Esto la perturbó, pero aún así continuó viendo las fotos. Una por una.

Para la imagen número 19, el hombre estaba tan cerca, que su cara llenaba completamente el cuadro. Tenía la expresión más horripilante que la chica había visto. Llegando casi a su casa, miro la última foto.

Esta vez, en lugar de una imagen, solo había dos palabras: “Suficientemente Cerca”.

Escuchando un horrible grito fuera de su casa, el hermano de la chica salió corriendo hacia la puerta, y la abrió. Lo único que vio fue una pila de fotografías tiradas en la entrada de su puerta. Extrañamente, la imagen de hasta arriba parecía ser una extremadamente pálida versión de su hermanita; Sin embargo, la chica de la imagen estaba demasiado lejos como para estar seguro de ello…

Imágenes #1











martes, 25 de octubre de 2011

Caníbales contemporáneos

En la década de los ochenta, Jean-Bedel Bokassa, Emperador de África Central, fue derrocado. Después de trece años de dictadura fue acusado de genocidio y de canibalismo. Los testigos que entraron en su suntuoso palacio declararon haber encontrado en los congeladores cadáveres humanos a los que les faltaban varios miembros. Pero Bokassa huyó y se escondió rodeado de guardianes que velaban por su seguridad. Nadie sabía dónde estaba hasta que el periodista Ronald Koven le localizó en Costa de Marfil, viviendo a cuerpo de rey. En una entrevista concedida a este periodista, no sólo reconoció sin tapujos haber practicado la antropofagia sino que incluso acusaba a Giscard D´Estaing de lo propio.
Posiblemente Jeffrey Dahmer, el “carnicero de Milwaukee”, uno de los asesinos más espantosos que ha conocido la historia criminal, buscara algo parecido al mana cuando violó, asesinó, bebió la sangre y se comió, entre otras partes del cuerpo, los cerebros de diecisiete jóvenes. Al preguntarle en concreto sobre este particular explicó: “Me hacía sentir que pasaban a ser permanentemente parte de mí, aparte de la curiosidad de saber cómo eran”. El caso de Dahmer merece reflexión, ya que poco después de estas declaraciones realizadas a la NBC desde la prisión –donde había propuesto a varios reclusos formar un grupo de “caníbales anónimos”- otro preso, Christopher Scarver, convicto de 25 años que se consideraba el hijo de Dios y receptor de supuestos mensajes telepáticos, decidió hacer justicia y matar a Dahmer en 1994.
Pero hay muchos más casos: Henry Heepe mató a su madre de setenta y siete años en 1994 y cocinó un guiso con ella, por considerar que era un “vampiro diabólico”, que poseía dos corazones que latían simultáneamente. George Hasselberg confesó en 1995 haberse comido las entrañas de su amante octogenario. Al ser interrogado declaró “Jamás pensé que podría haber llegado a este extremo”. Filita Malishipa, natural de Zambia, fue condenada en 1995 a seis meses de prisión tras confesar haberse comido a siete de sus hijos, con la ayuda del “demonio”, en el transcurso de un ritual de magia negra.


Francisco García Escalero, acusado de cometer once asesinatos, resultó absuelto en 1995 tras declarársele no responsable de sus actos. El llamado “mendigo psicópata”, reconoció haberse comido el corazón de algunas de sus víctimas. El llamado “carnicero de Rostov” fue condenado en 1992, declarado culpable de asesinar y comerse a 53 personas. Seis meses después, en mayo de 1993, se descubría en Rusia a un nuevo criminal. Fue bautizado por la prensa como Miklujo-Maklai, nombre de un célebre explorador y etnógrafo ruso de finales del siglo XIX, que recorrió lugares como Papúa Nueva Guinea. El sobrenombre se le puso porque asesinó al menos a veinticuatro mujeres y otros tantos hombres, siguiendo exóticos rituales de las etnias del Pacífico.
Alexander Spetitsev mató y se comió a ochenta personas en Siberia. Después de tres años en un psiquiátrico, los médicos consideraron que se había curado, le soltaron y se empeñó a fondo en la práctica de la antropofagia con la ayuda de su hermana y su madre. Hay gente para todo.
Caníbales sin saberlo
Fritz Aarmann fue decapitado en Alemania el 20 de diciembre de 1924, después de haber cometido un número tan elevado de crímenes que ni tan siquiera él era capaz de recordar con exactitud cuántos. Después vendía la carne de los niños. Georg Grossmann, compatriota de Arman, tampoco pudo cifrar el número de asesinatos que cometió –se calcula que unos cincuenta- aunque lo que sí se conoce es lo que hizo con los cadáveres: los convertía en “perritos calientes” que él mismo vendía en la estación de ferrocarril en la que trabajaba.
El caso de Kate Webster no deja de ser aún más curioso. Después de matar a la señora para la que trabajaba con un hacha de partir carbón, la despedazó ayudándose de una sierra especial para carne y se deshizo de las piezas mayores tirándolas a un río o quemándolas. Hecho esto, coció las partes más “substanciosas” de las que extrajo la grasa, que embotelló y vendió a un restaurante como aderezo de los platos.
En septiembre de 1994, ocho personas comieron el hígado de un hombre en Campiñas (Brasil), después de que su asesino lo hubiera vendido al restaurante, y los dueños –ajenos a su procedencia- lo prepararan con ajo, cebolla y pimienta. Lo llamativo es que los clientes comieron a placer y sólo únicamente después de saber que lo que habían consumido era carne humana se escandalizaron.
A mediados del siglo XVIII, se calcula que un 0,3% de la población mundial (unos seis millones de personas), subsistían gracias a la antropofagia.
En un gran porcentaje de las especies carnívoras, la antropofagia es algo común. Está claro que los casos anteriores son gente con un problema psicológico grave, ahora asociado por algunos estudios a una deficiencia en algunos genes. ¿Quién sabe?

Rumores y misterios de Walt Disney

Como bien se sabe, hay muchos rumores y versiones contradictorias sobre Walt Disney, una de ellas, y la más conocida es que  debido al avance de una enfermedad incurable, el cuerpo de Disney fue congelado en espera de que la ciencia pueda sanarlo. Hay quien añade más apuntando una posible ubicación para el gélido mausoleo: se encuentra bajo los cimientos de la atracción Piratas del Caribe del Disneyland original.
Aunque la versión oficial afirma que fue cremado el 17 de diciembre de 1966, este rumor ha cobrado entidad de realidad irrefutable, al igual que el que afirma que Disney grabó un documento fílmico privado para que fuera visto por sus ejecutivos al día siguiente de su muerte. Algunos dicen que allí estaban las previsiones y las líneas de acción para los siguientes cinco años. Hay quien va más allá y afirma que hasta revelaba las directrices para abordar el mercado del vídeo doméstico, en un momento en que ni siquiera se había oído hablar de él.

Hay otros rumores que afirman que era hijo ilegítimo, que fue expulsado del ejército deshonrosamente o que era simpatizante nazi. Incluso se ha llegado a decir que era español y que nació en Mojácar – Almería- y que, antes de ser adoptado por los Disney, se llamaba José Guirao Zamora. Parece que incluso mencionó a Dalí, durante un encuentro en los años cincuenta, que su origen era ése. Los vecinos de Mojácar afirman que unos “hombres de gris” han ido en busca de los certificados de nacimiento del genio – se supone que para destruirlos – y que hasta la Iglesia ha colaborado en la búsqueda. De momento los papeles no han aparecido, y se cree que fueron destruidos durante la Guerra Civil. Como es lógico, no falta quien conecte estos hechos con las prospecciones de terrenos que se hicieron en el sur de España con el fin de ubicar el parque europeo. Como es sabido, Eurodisney finalmente se construiría en París.

Esos “hombres de gris” que aparecen en la historia anterior no son nada comparados con otros “hombres grises”: los abogados de la casa, que son legendarios por su crueldad y sangre fría. Se comenta que han demandado a guarderías, escuelas y refugios de beneficencia por el uso no autorizado de sus personajes registrados. Han hecho cubrir murales, pintar paredes, modificar letreros… Se han atrevido hasta con las Fuerzas Aéreas estadounidenses, a las que han demandado por diseñar una placa para sus oficiales que se parece demasiado al logo del Mando Estelar que lleva en su pecho Buzz LightYear, uno de los muñecos protagonistas de Toy Story.

Misterios y curiosidades de Disney

Algunos exégetas disneyanos afirman que las personalidades de los siete enanitos de Blancanieves representan los siete grados de adicción a la cocaína. Veámoslo: Dopey, Grumpy, Bashful, Sneezy, Sleepy y Doc – en la versión original – podrían traducirse como “drogadicto”, “gruñón”, “tímido”, “mocoso”, “dormilón” y “doctor”. El propio nombre de Blancanieves, en inglés “Snow White” , <<Blanca Nieve>> también parece hacer alusión a la mencionada droga.

El irascible pato Donald tampoco se libra de la sombra de la sospecha, pues no falta quien diga que sus cloqueos medio incomprensibles sirven para ocultar mensajes subliminales. Los acomodadores de los viejos cines podían comprobar como, en determinados momentos de la aparición del pato, los espectadores coincidían en demandar determinados productos como, por supuesto, Coca-cola. Hablando de Donald, otro rumor dice que fue censurado en Finlandia, pero no por difundir este tipo de subliminales, sino por andar por ahí sin pantalones.

 En Disneylandia, el parque temático a quien alguien bautizó como “la meca del sueño americano”. Este “mágico mundo de colores” es uno de los escenarios más recurrentes en el universo de las leyendas urbanas.  Los parques temáticos de Disney – en todas sus versiones en varios continentes – son conocidos como “los lugares más felices del mundo”. Desde la apertura del primer centro en 1955, cientos de millones de personas han transitado sus brillantes avenidas y jardines y han disfrutado de sus atracciones embelesados por el maravilloso mundo creado por “el tío Walt”. A pesar de todo, los amantes de las leyendas urbanas, siempre tan morbosos, piensan que hay algo malévolo y decadente detrás de esos hermosos muros de cartón piedra. Por eso son muchos los relatos que se rumorean acerca del parque: cuentos que no siempre terminan con final feliz y que llegan a afirmar que los parques Disney están malditos. Sea esto cierto o no, es muy lógico pensar que en un lugar tan transitado las cosas no siempre pueden ir bien.

La palma en materia de accidentes la tiene el Matterhorn, una montaña rusa que al menos ha matado a dos personas: un chico de quince años y una enfermera que cayó a los raíles desde el último asiento y fue arrollada por el primer vagón del siguiente turno. Se cuenta que los pasajeros fueron evacuados por una salida oculta y se precintó la zona por “problemas técnicos” para evitar que los demás visitantes conocieran la desgracia. No son los únicos rumores acerca del Matterhorn. Al parecer, los responsables del parque construyeron un campo de baloncesto en la atracción para inscribirla como recinto deportivo y burlar la legislación del estado sobre la máxima altura de las construcciones.
De todas formas, no se ha declarado una sola muerte en los parques Disney pues, por una argucia legal, los encargados se preocupan de que las defunciones sean certificadas después de abandonar la propiedad. Además resulta difícil advertir cualquier incidente, pues tanto el personal de seguridad como el sanitario e incluso los vehículos de emergencia están camuflados. ¿Se trata de conseguir mayor coherencia ambiental o de ocultar cualquier problema a toda costa?

Se dice que ha habido demandas contra Winnie the Pooh por abofetear a una niña de nueve años y que no han escaseado escenas en las que los divertidos animalillos han llevado sus tiernas actitudes hasta territorios más carnales.