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martes, 24 de julio de 2012

El espejo

Resultaba extraño que a sus 18 años estuviera obsesionada con la idea de la vejez, tenía pesadillas en las que se veía arrugada y llena de manchas, su cara ajada y envejecida. Por eso nunca se miraba en el espejo de su armario, usaba el del baño que con mejor luz le ofrecía a la vista cualquier imperfección que pudiera tener.

Pero hoy era un día especial, hoy no se dejaría engatusar por sus pesadillas, nada estropearía este día.

Vestida de blanco, con una corona sobre su pelo recogido, ansiosa y nerviosa…se acercaba la hora y decidió comprobar que todo estaba perfecto, Abrió el armario para mirarse y quedó petrificada.

¡Su cara! ¡Su hermosa cara!

Estaba llena de manchas y arrugas que cruzaban de un lado a otro…¡¡NO PUEDE SER!!

Sus peores temores se hicieron realidad, estaba maldita, ya nada tenía sentido, no dejaría que nadie la viera así…

Fue hacia la ventana y miró abajo, eran siete pisos, si se daba de cara se la destrozaría y nadie podría ver su vejez, nadie vería el horror en que se había convertido. Saltó.

Cinco minutos después entró en el cuarto la madre de la novia.

-Sal del baño que se hace tarde... Mmmm esta niña, mira qué sucio tiene el espejo… 

Emulador de sueños

Lo peor que hice en mi vida ocurrió hace 12 años, cuando tenía 16 años y vivía en Cleveland. Fue en el principio del otoño, cuando las hojas estaban empezando a volverse naranjas y la temperatura empezaba a decaer, haciendo alusión al frío helado que estaba a pocos meses de distancia. la escuela acababa de empezar, pero toda la emoción de regresar y reunirse con los viejos amigos había sido reemplazada por la idea de que estábamos cautivos en un lugar que solo quería cargarnos de trabajo.
Obviamente, mis amigos y yo estábamos dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de recordar cuando no teníamos obligaciones, aquellos días de verano, libres de responsabilidades.
A principios de ese año, cerca del fin del último año escolar, uno de mis amigos del trabajo (McDonalds, que algunas personas piensan que es algo poco convincente, aunque la pasé bien allí) me había enseñado una técnica para "morir" con ayuda de un asistente, y regresar a en pocos segundos. Funcionaba así: el individuo tomaría rápidamente diez respiraciones profundas y largas, y en la décima cerraría sus ojos, apretando los párpados fuertemente, conteniendo la respiración tan firmemente como le sea posible, mientras cruzaba sus muñecas sobre el corazón. entonces el asistente, le daría a la persona un abrazo fuerte desde atrás, apretando las muñecas de la persona en el esternón. En cuestión de segundos, el individuo que contiene la respiración pierde la conciencia. El asistente debe mantenerse firme para que la persona no caiga rompiéndose el cráneo contra el piso. El efecto sólo dura un segundo o dos, y no es parecido a ponerse en coma, pero parecía que hubieses estado fuera de tu cuerpo por horas y cuando retomas la conciencia, la sensación de desorientación, de no saber dónde demonios estás o qué estás haciendo allí, es impresionante.
Sé que hay algunas personas que quedan "¿Qué demonios? ¿Eres retrasado o algo así?" y sí, ahora sé que probablemente matábamos millones de neuronas cada vez que... "moríamos" y creo que probablemente mi memoria también se ha visto afectada por ello. Pero yo era un chico de 16 años, aburrido como el infierno y pensaba que era genial. Obtener los efectos y las luces que uno ve luego de un puñetazo en la cara sin pasar por el dolor de recibir un puñetazo! Diría que lo pruebes por ti mismo, pero luego de lo sucedido, nunca se lo recomendaría a nadie.
Otro efecto secundario interesante de esto, que fue en realidad, la causa real por lo que lo hacíamos, era porque mientras "estabas fuera" de tu cuerpo, siempre estabas lúcido y tenías sueños vívidos, que podías recordar fácilmente al despertar (después de todo sólo había dormido durante unos segundos). Éramos buenos chicos y nunca probaríamos drogas, así que para nosotros esto era como una especie de alucinógeno. Estas visiones o sueños, estaban relacionadas de alguna forma a lo que estabas mirando justo antes de "morir". Por ejemplo, una vez soñé que estaba escalando una montaña. Estaba en la cima del Himalaya o algo así, pero había un pasamanos allí. ¿Quien diablos pone un pasamanos de escalera a 20.000 pies? cuando volví a mi cuerpo y recordé dónde estaba, me di cuenta de que había estado mirando la escalera que se encontraba en una esquina de la sala de estar de mi novia. En otra ocasión, tuve una visión de Pedro Picapiedra sonriendo y levantando las manos delante de un mural con el logotipo de E.R.A.D (que es Educación a Resistencia del Abuso de Drogas, un programa en el cual policías enseñan a los niños en escuelas publicas sobre estos asuntos) y cuando volví a mi cuerpo me di cuenta que mi amigo Brett, tenía el mismo logotipo en su camiseta. Ahora, de dónde salió Pedro Picapiedra, no tengo idea.
Las visiones siempre eran sobre cosas mundanas, nunca nada raro. Hasta ese día.
Como les dije, hacía un mes que estábamos en época de clases y ya estábamos hartos de ella. Estábamos un sábado en "el campo" que en realidad era una dependencia de la compañía eléctrica para instalar sus líneas de alta tensión. Algunos estábamos sentados en las vigas de las torres de alta tensión, en la parte de abajo. Mi amigo Mike subió hasta el segundo nivel de las vigas, para estar más alto. Pensé que era algo estúpido, pero yo soy el que alucinaba haciendo llegar poco oxígeno a mi cerebro.
Era un cálido día de octubre y el cielo estaba gris. Poco a poco, el cielo se fue oscureciendo cada vez más. Y en Cleveland, eso probablemente significaba que en cualquier momento la temperatura podría descender rápidamente, y si eramos realmente desafortunados, una lluvia helada podría empezar a caer. El aire estaba cargado y pesado, y se podía oír el leve zumbido de los cables de alta tensión sobre nosotros. Definitivamente no quería pasar los últimos momentos de una linda tarde de sábado subiéndome a una torre de alta tensión, saltar al suelo y quejarme luego del dolor en mis pies, solo para hacerlo una y otra vez como estúpidos.
"¡Hey, vamos a "morir" por un rato!" dije. Para ese tiempo, dejar nuestro cuerpo no era tan divertido como cuando lo descubrimos, pero era muchísimo mejor que lo que estábamos haciendo. Vince estaba de acuerdo, al igual que Richard, pero Mike, el que saltaba de la torre más alto que nosotros, preguntó de qué rayos estábamos hablando.
"¿Nunca te indujiste el desmayo antes?" preguntó Vince. Mike respondió que no, él había estado todo el verano en casa de su madre y no sabía de todo lo que habíamos hecho nosotros. "¡Amigo, tienes que probar esto! mira, te mostraremos".
Vince y yo nos bajamos de la torre, cayendo de pie en el césped. Yo hice las diez respiraciones profundas, apreté los ojos y contuve la respiracion. Entonces sentí a mi amigo presionar sus brazos contra mi pecho y de repente, como si fuese lo más natural del mundo, una langosta gigante estaba trepándose a una jaula para langostas, bajo el mar. Algas marinas crecían del fondo de arena bajo mis pies. Lo siguiente que recuerdo es que cuando desperté Vince y Richard me estaban preguntando "amigo, ¿qué has visto? ¿qué has soñado?" la parte de atrás de mi cabeza me dolía mucho. Me estaba matando. "mierda, ¿me dejaste caer?" pregunté. Yo no era muy pesado, pero Vince era bastante débil. Él solo se quedó ahí, mirándome, y Richard me dijo que me había dejado caer. Me preguntaron nuevamente que vi. Me froté la cabeza y dije que una langosta, que estaba pellizcándole la cabeza a Vince con sus tenazas. Me volví hacia Mike y le dije "¿ves? ¡es increíble! ¡tienes que probarlo!" "Ni de riesgo" ,-respondió- "no me fío lo suficiente de ninguno de ustedes como para hacer eso".
¡Vamos hombre! tienes que probarlo. No es más peligroso que estar trepado allí. "Te prometo que no te dejaré caer como este idiota lo hizo conmigo" le dije.
Él miró de la forma que hacen esas personas cuando están decidiendo algo, si lo que están haciendo vale la pena el riesgo o la dificultad. Saltó de donde estaba, se incorporó y dijo "bien, sólo una vez".
Si al menos lo hubiese pensado un poco mas, ¡o se hubiese negado!...
Repitió las diez respiraciones profundas, conmigo como asistente para asegurarse de que no caería. Contuvo la respiracion y yo lo ayudé a caer en ese otro lugar. Es algo que siempre lamenté, y cuando pienso en todas las cosas que desearía haber hecho de otra manera en mi adolescencia! chicas por las que no me jugué lo suficiente, clases en las que tuve que haberme esforzado mas y todas esas cosas que nunca tuve que haber hecho, como haberle dado ese abrazo de oso a Mike, llevándolo a un estado de inconsciencia.
Sentí el cambio del peso muerto en mi pecho, y él era un chico robusto así que me aseguré de dejarlo suavemente en el piso para que no se lastimara. Justo cuando tocó el suelo, volvió en sí. 
Despertó Gritando.
¡ALÉJENSE DE MÍ, ALÉJENSE DE MÍ! Gritaba, al tiempo que se levantó de un salto agitando sus brazos alrededor de su cabeza. Todos saltamos para atrás, con miedo de ser golpeados por su frenesí. Pero más miedo tenía de lo que estaba viendo. Después de unos 5 segundos, el doble de lo que tardábamos generalmente en darnos cuenta de donde estábamos y que estábamos haciendo, él se tranquilizó. Jadeaba. respiraba con dificultad, tomando respiraciones profundas. Se quedó allí, encorvado, hasta que cayó de rodillas. De espaldas a nosotros, comenzó a mecerse, retorciendo las manos y murmurando.
"Santa madre de Dios, ¿qué demonios has visto??" dijo Vince. Pero Mike no respondía. Me acerqué lentamente y a medida que me acercaba, le escuchaba sollozar en silencio. Eso en nuestro mundo de "machos" es castigado con la muerte, pero por supuesto nadie dijo nada. Apoyé una mano en su hombro, pero en cuanto lo toqué, dio un grito y saltó para atrás golpeándose la espalda con la torre. Se abrazó a la columna de la torre, mirándonos con ojos desorbitados, una mirada de temor absoluto. Pensaría quizá que éramos demonios del abismo del infierno.
Si en algún momento pensé que estaba bromeando con nosotros, esa mirada me sacó de mis dudas. Eso y lo que sucedió después, claro.
Ninguno dijo nada. A los 10 minutos, Mike se había tranquilizado lo suficiente para que Richard lo acompañara a su casa. La temperatura había decaído y comenzó a llover. Le dije a Vince que me iba a mi casa, y le dije que nos veíamos mañana. Siempre pasábamos los días lluviosos jugando Mortal Kombat en nuestro SNES pero no dijo nada. Probablemente quería un tiempo a solas para reflexionar sobre lo que había pasado. Como yo.
Al día siguiente fui a ver como estaba Mike, pero él y su familia se habían ido todo el día. Le pregunté mas tarde cuando había vuelto, pero no me respondió. Creo que fue a un psiquiatra puesto que cuando lo vi nuevamente, el martes, parecía estar mejor. Me imagino que utiliza algún medicamento para los nervios, pero eso son sólo conjerturas mías. Los días siguientes nos juntabamos normalmente con los chicos, pero Mike permanecía en silencio, sin decir qué había visto. Hablábamos de cosas sin importancia. No fue hasta el sábado siguiente cuando contó lo que pasaba.
Estábamos caminando por una calle tranquila del barrio, hacia el puente peatonal de madera que cruza el arroyo. Yo hablaba de una chica mayor que conocía, cuando de repente, mientras yo hablaba, el dijo "No voy a estar aquí mucho más tiempo".
"¿Como?" dije yo.
"Vendrán de nuevo esta noche, yo no creo que sea capaz de aguantar esta vez"
"¿Dé qué estás hablando? ¿Quién vendrá esta noche Mike?"
"Las manos... Las voces."
En ese punto yo ya estaba asustado. "¿Qué manos?" dije.
"Por la noche miro el árbol por la ventana y luego todo se pone negro. Y veo decenas, cientos, miles de ellas empujando contra el vidrio."
"¿Y tú qué haces entonces?" pregunté.
"Retrocedo. Durante toda la noche. Pero estoy cansado. No puedo mantenerlas más tiempo fuera. Y las voces... Las voces dicen que tengo que dejarlas entrar, voces de niños pequeños... Voces de niños pequeños y manos de niños pequeños". Él bajó la voz hasta ser un susurro, pero me di cuenta por lo que dijo luego, que estaba luchando para evitar el pánico. "A veces, veo sus caras", dijo con voz temblorosa.
Lo acompañé a su casa. Se detuvo en la puerta y finalmente levantando el rostro, me dijo: "dile a Vince que puede quedarse con mi Nintendo. Él no tiene uno, y su madre no le comprará uno. Richard puede quedarse con mis CDs. Sé que a ustedes no les gusta, pero a él sí." Empecé a decirle algo pero se dio vuelta y entró a su casa. Me gustaría haber llamado a la puerta y ofrecerle quedarme con él. Me fui a casa. Dormí mal, asustado, escuchando cada crujido y gemido que hacía la casa, escuchando una multitud de niños. Generalmente dormía con las cortinas abiertas, pero esa noche, cerré todo.
Al dia siguiente, nos enteramos de que alguien había irrumpido en la casa de Mike. Vi un coche de policía en la entrada de su casa, y casi me muero cuando lo vi. Mis peores temores se confirmaron cuando me enteré que la ventana de Mike era la que había sido violada. Mike había desaparecido, y fue todo lo que nos dijeron. Nos hicieron muchas preguntas, y parecíamos los más culpables cuando decíamos que no sabíamos qué había pasado. Lo cual, no era del todo cierto. Ellos buscaban algún pervertido que haya secuestrado a Mike, pero no obtuvieron información de nosotros puesto que no teníamos nada que ver. Su foto aparecía en todos lados, y todavía lo están buscando.
Cuando todo terminó, me fui a la biblioteca para investigar qué había pasado, puesto que la internet no era tan eficiente en esa época. No encontré mucho. Lo más cercano que encontré fue algo que descubrí después, en mi clase de historia universal. Al parecer, los sacerdotes egipcios usulamente se encerraban a sí mismos en ataudes el tiempo suficiente para morir, para luego ser resucitados y poder contar lo que vieron en el inframundo, mientras se hallaban muertos. Sólo puedo pensar que por el clima, o por la electricidad en el aire, Mike pudo tener una experiencia más poderosa a la nuestra, ya que habíamos hecho eso cientos de veces y nada raro había pasado. Tal vez golpearme la cabeza me salvó de lo que él sufrió, no lo sé. Es algo que no terminamos de entender. A veces acordarme de todo esto, me hace temblar. 

domingo, 22 de julio de 2012

Oscuridad

Carola y yo siempre fuimos las mejores amigas. Ayer ella me invitó a su casa, a jugar y a que me quedara a dormir. La verdad, no supe bien si aceptar su invitación, porque aunque tengo ya ocho años, jamás me animé a quedarme en la casa de nadie. "No te preocupes", me dijo ella, todo estará bien.

Acepté y fui con ella luego de la escuela. Jugamos hasta el anochecer, cenamos, y su madre nos dejó ver una película antes de ir a dormir. Cuando llegó la hora de acostarse, me di cuenta de un problema.

La habitación de Carola tiene las dos camas (la de ella y la de su hermana mayor que se fue de viaje) separadas por el espacio que ocupa la mesita de luz. Pero arriba de la misma, no hay una lámpara que encender durante la noche.

Traté de ser fuerte y no decir nada para no quedar como una bebé, pero cuando nos acostamos y la mamá de Carola apagó la luz, no pude evitar sentir miedo.

¿Qué pasa? me preguntó mi amiga.
Nunca te dije, pero tengo mucho miedo a la oscuridad, contesté.
No tiene nada de malo, es algo muy común. Tengo una idea: saca la mano que tienes de mi lado y toma la mía. Así no tendremos miedo.

Me pareció un buen plan, y cumplí lo que me dijo. Cuando por fin sentí su mano aferrada a la mía, mi miedo desapareció, y pude dormir.

Esta mañana, desperté acurrucada contra la almohada, y agradecí que Carola me diera valor para quedarme. Noté que ella también estaba despierta, y le dije gracias.

No fue nada, sólo tuve que hacer esto... e intentó darme la mano. Pero cuando yo también quise tomársela, descubrimos que por más que nos esforzáramos, jamás alcanzaríamos una la mano de la otra desde la cama.

El experimento

En el verano del 2003, una compañía farmaceútica creó un nuevo producto de la línea de somníferos, era una forma alterada de Melatonina, una hormona natural encontrada en animales y plantas que ayuda a regular el ritmo circadiano y promueve el sueño. Los científicos alteraron químicamente su composición para producir resultados más rápidos y eficientes.
La primera fase del test del producto fue hecha con catorce voluntarios, a los primeros siete les dieron la Melatonina normal, y a los otros siete les dieron la versión experimental alterada.
Ellos reportaban los resultados diariamente, después de despertar. Durante la primera semana los resultados arrojaron que las personas que usaban la Melatonina experimental se dormían un 45% más rápido que los otros pacientes; pero su estado de sueño era ligeramente diferente, ellos entraban al sueño REM mucho más rápido, lo experimentaban durante mucho más tiempo y tenían sueños más vívidos que los otros pacientes.

Durante la siguiente semana del test, dos pacientes que usaban la droga experimental mostraron sonambulismo, uno reportó que se despertó en el exterior de su casa, sentado en una silla, desorientado pero ileso; y el otro reportó  que se despertó en su sofá después de tener un sueño donde caminaba por un tramo de escaleras. Las siguientes noches, tres pacientes más experimentaron sonambulismo, y la noche siguiente todos los pacientes reportaron sonambulismo.

La semana siguiente continuaron resultados similares, los pacientes con la droga experimental tenían sueños largos y profundos; dos de los pacientes perdieron su frasco con el medicamento, y pidieron uno nuevo. La semana siguiente los siete pacientes (incluídos los dos de la semana pasada) reportaron perder sus frascos, parecían demasiado angustiados, y tenían dos grandes bolsas bajo sus ojos. Ante el temor de que la droga pudiera causar pérdida de memoria o adicción, los investigadores pidieron a los pacientes instalar cámaras en sus casas si querían continuar con el test. Extrañamente, todos los pacientes accedieron de inmediato y procedieron a pedir más droga.

La semana siguiente los siete pacientes perdieron de nuevo sus frascos con la Melatonina experimental.
Esperando lo peor, los investigadores pidieron ver los videos, todos se negaron excepto uno, quien estuvo ausente del grupo, el séptimo paciente también estuvo ausente durante el reporte de detalles de la droga durante los últimos días. Todo el contacto con los pacientes fue imposible, y sus líneas telefónicas habían sido desactivadas. Un investigador fue asignado para averiguar lo que pasaba.

El investigador consiguió ir a una de las casas, la puerta estaba entreabierta, gritó "hola", pero no hubo respuesta. Él dio un paso adentro, y oyó algo líquido al tocar el suelo con su zapato. Durante un examen riguroso descubrió que era sangre, miró hacia abajo, y una mano cortada estaba al lado de un sobre, dentro del sobre había una grabación. La grabación contenía el siguiente mensaje:
"Nadie me esperó para volar... ¿Es esto un sueño muy lúcido o es la realidad? Yo sólo no sé... Nada más. Esa vez cuando mirabas su cara, cuando cargaste a ese bebé y arrancaste su cabeza en frente de su madre sólo para ver qué pasaba, sólo para ver la expresión de su cara. Y mirar mi cara cuando me pellizcaba a mí mismo, pellizcaba mi mano, una y otra vez; los gritos se hacían más fuertes, el dolor se sentía tan real... ¿Por qué no despertaré? Yo no puedo arrancar la cabeza de un bebé en la vida real, no tengo permitido coger a un bebé, sosteniéndolo boca abajo, no puedo sentir el suave cuello entre mis manos, como si estuviera girando un destapacorchos, un chillido de dolor seguido de un atragantamiento, entonces cruje el cuello del bebé, sus ojos me miran sin expresión alguna y llenos de sangre, luego escucho más sonidos de sangre emanando del cuello y de la boca del bebé, eventualmente su espina dorsal se rompe, y el bebé se convierte en dos entidades, cuando miro a su cara, corro... corro... corro, de vuelta a mi casa, despierto en mi cama. ¿Era todo un sueño? Fue tan real...
La grabación para.

El investigador mira hacia abajo nuevamente, más sangre, toma un camino diferente que conduce a la cocina, donde había una pierna y un brazo cortados... o algo que recordaba a un brazo. Se paró sobre la superficie de una banca para mirar qué más había. Más caminos de sangre, llevaban hacia el dormitorio, allí había una cámara en un trípode, otra pierna cortada y dos frascos vacíos con la fecha de medicación, estaban cerca de la entrada del dormitorio.

La cama estaba en un velo de oscuridad, el investigador tomó una linterna y alumbró sobre la cama, miró un momento, y vomitó. Lo que el investigador vio lo traumatizaría por el resto de su vida. Nadie puede explicar qué pasó o cómo pasó - Había un último brazo cortado sobre la cama, estaba en rigor mortis, dentro de una bolsa de cierre hermético con  pegamento y un cuchillo de carnicero de grandes dimensiones. Tras la cama, y contra la pared, estaba un cuerpo con todos sus miembros amputados, una gran sonrisa estaba forzada sobre su rostro con agujas, alfileres y ganchos; sus párpados estaban abiertos a la fuerza con pegamento, alrededor de su cuello estaba clavado un picahielo. Alrededor de una cadena envuelta, había una cabeza de un bebé.

La droga fue suspendida y las experimentaciones pararon. Los pacientes, después de meses de rehabilitación, se fueron recuperando de los efectos del medicamento.

Aunque  la grabación detallaba los gritos de una mujer después de matar a su bebé, nunca fue reportada ninguna mujer que matara a su bebé. Después de la prueba de ADN, no se presentaron resultados o concordancia alguna con el ADN extraído de la cabeza del bebé.

Sin expresión

En junio de 1972, una mujer apareció en el hospital Cedro Senai en nada más que un vestido blanco cubierto de sangre. Esto no debería ser demasiado sorprendente, la gente a menudo tiene accidentes cerca y viene al hospital más cercano para la asistencia médica. Pero había dos cosas que causaron a la gente el deseo de vomitar y escapar de terror. El primero, es que ella no era exactamente un humano. Era algo parecido a un maniquí, pero tenía la destreza y la fluidez de un ser humano normal. Su cara, era tan impecable como los maniquíes, sin cejas ni maquillaje. La segunda razón, es que ella tenía un gatito apretado en medio sus dientes, sus mandíbulas apretaban de una manera tan fuerte al pequeño gatito hasta el punto en que ninguno de sus dientes podían ser vistos, la sangre salía a chorro hacia fuera sobre su vestido y en el piso. Entonces ella lo sacó de su boca, lo abandonó y se desmayó.
A partir de entonces, fue llevada a un sector del hospital y limpiada antes de ser preparada para la sedación, se mostraba completamente tranquila, inexpresiva e inmóvil. Los doctores habían deicidido retenerla hasta que las autoridades pudieran llegar y ella no protestó. Ellos eran incapaces de conseguir cualquier clase de respuesta de la mujer y la mayor parte de empleados se sintieron demasiado incómodos para mirarla directamente por más de unos segundos. Pero cuando el personal intentó darle el calmante, ella se defendió con una fuerza realmente impresionante. Dos miembros del personal que la dominaban con su cuerpo se elevaron encima de la cama para sostenerla, su expresión estaba en blanco. Ella giró sus ojos impasibles hacia el doctor e hizo algo insólito. Rió. En cuanto lo hizo, la enfermera gritó y quedando en shock se desmayó, ya que los dientes de la mujer no eran dientes humanos, sólo unas piezas largas y afiladas.
El doctor la miró fijamente durante un momento antes de decirle: "¿Qué rayos es usted?". Ella se liberó de los hombres que aún la sostenían espantados, todavía sonriendo. La seguridad había sido alertada y podía ser oída bajando el vestíbulo. Como ella los oyó, se lanzó adelante, hundiendo sus dientes en el cuello del doctor, arrancando su yugular y dejándole caer al piso, muriéndose, él se ahogó en su propia sangre. Ella se levantó, su mirada era peligrosa y sin vida. Se inclinó más cerca y susurró en el oído del doctor muerto: “Yo…Soy. Dios.” Los  demás doctores la miraron llenos de miedo… Se fue alejando calmadamente despidiéndose de los guardias de seguridad. 
Cada vez que alguien mira sus dientes, se convierte en su bocadillo.
La enfermera que sobrevivió al incidente la llamó “Sin expresión” y nunca más se supo de ella.